Gracias Ayudita, seguiré escribiendo.
Paso mis últimos avatares con la enfermedad, para quien pueda servirle.
Situación a día 21 de diciembre de 2023:
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Como ya sabéis tengo un problema de triglicéridos, que no me bajan de 300 a pesar de la pérdida de peso, y que además se ve agravado con la supresión del Secalip, porque me estaba afectando al riñón. El 9 de octubre fui a la endocrino de la Seguridad Social, y me cambió el OMACOR (1000mg de ácidos grasos omega 3) por el VAZKEPA. Según la doctora este cambio va a ser muy beneficioso, pero el problema es que me cuesta más de 100€ al mes, incluyendo ya el descuento por subvención de la Seguridad Social, y estoy en un gasto mensual por medicación de 150€. De momento lo estoy asumiendo. ¿Alguien sabe las bondades de esta nueva medicación?
En cuanto al tema digestivo: Tras tener meses de gases y eructos de azufre, opto por ir a un digestivo distinto a la médico que me está tratando la cirrosis, para conseguir una cita en breve. Este médico me remite a otra médico que es hepatóloga, también del seguro privado, indicándome que es muy buena y que además está especializada en temas de hígado.
Acudo a consulta de esta nueva doctora, y me hace una ecografía en la misma consulta, dice que es extraño, pero que ve más nítido mi hígado graso que el daño por fibrosis, y que suele ser al revés en casos de cirrosis como la que tengo teóricamente. Además las plaquetas las tengo dentro del patrón recomendado (226) y las transaminasas siguen bien, aunque este no es factor excluyente necesariamente. Me manda una gastroscopia, y no se observan varices esofágicas, otro dato bueno. En general los patrones que tengo no avalan el dato del fibroscan. Una de dos, o no hay realmente cirrosis, o si la hay, no es tan severa como da el dato del fibroscan. Sin embargo, según todos los médicos, el daño hepático es indiscutible porque el dato del fibroscan de agosto (31 kPa) es escalofriante, pero puede estar alterado por el hígado graso y no ser tan dramático.
Acudo a consulta de digestivo de la Seguridad Social porque considero que si mi enfermedad se agrava tengo que tener un histórico en la sanidad pública. La médico, una chica joven, analiza mis datos y me confirma que hay daño hepático pero que no se puede determinar taxativamente que sea cirrosis. Le comento que las dos doctoras de la privada me mandaron Carvedilol (me lo mandó la primera, me lo corroboró la segunda) y me respondió que en mi caso no está indicado, porque no cumple con los criterios de Baveno VII: 1. Plaquetas bajas, 2. Datos de imagen de hipertensión portal, 3. Fibroscán con fibrosis F4. Solo cumplo el último.
En cuanto a mi enfermedad, la cirrosis no es concluyente, pues solo el fibroscan indica este dato, pero me asegura que si no revierto mis hábitos y además de bajar peso no como de forma saludable, el proceso de cirrosis será inevitable. Entre las pautas principales están las propias de la dieta mediterránea, evitar alimentos procesados como panes de molde o bollería industrial, dulces, azúcares y basar mi dieta principalmente en verduras, algo de fruta (evitando zumos), proteínas (carnes, pescados...) y limitar la ingesta de harinas refinadas (pasta y arroz de forma moderada y mejor integrales). El alcohol, obviamente, completamente prohibido. Por otro lado ha incidido en que el ejercicio aeróbico no ayuda a adelgazar, porque se destruye masa muscular, que es realmente lo contrario a lo que se pretende. Por tanto, es imprescindible hacer ejercicio de fuerza (mancuernas, pesas, abdominales, flexiones, etc) para ganar masa muscular y ayudar al cuerpo a bajar de peso.
Mido 1,76 m y de momento me he quitado en un año 21 Kg (he bajado en 2023 de 121 a 100) pero últimamente llevo un mes que apenas he bajado unos gramos. A partir de ahora cambiaré también la dieta y el tipo de ejercicio, como me ha sugerido la doctora, aunque la pérdida de peso me temo que será mucho más ralentizada.
También me comenta que debo llevar mi enfermedad con un solo médico, pues entre ellos puede haber incompatibilidades o diferencia de criterios. Le comenté que si no podría ser bueno, ya que tengo una enfermedad bastante delicada y que puede agravarse, tener doble opinión, además de que en la privada puedo tener más acceso a las pruebas y seguimiento, y de forma más inmediata en caso de que lo necesite. Me respondió que no, que puede haber choque entre ambos criterios y que además es un doble gasto, y que mi enfermedad requiere de ecografías y seguimiento cada 6 meses. No me atreví a preguntarle sobre las resonancias magnéticas de hígado, que me recomienda hacer la médico de la privada cada 6 meses, y que se supone que son mucho más precisas que las ecografías, sobre todo para pacientes con obesidad, aunque también igual hacer una cada 6 meses puede suponer demasiado daño a un riñón que tampoco tengo muy bien (por el contraste que hay que inyectar).
En esas estamos, la verdad es que esta doctora de la Seguridad Social se la ve muy preparada y me inspira bastante confianza, aunque es un poco tajante en sus argumentos, sobre todo en la forma de expresarlos, el trato se siente un poco cortante, aunque eso no debiera preocuparme si va a beneficiar mi salud. Además me respondió a todas las dudas que le fui planteando, lo cual es de agradecer, pues algunos médicos obran sin dar muchas explicaciones, o no responden claramente a las dudas que surgen. De momento me ha mandado una analítica y una ecografía.
Alguna opinión/sugerencia será de agradecer. De momento yo sigo con mi via crucis. Esos 31 kPa del fibroscan, las náuseas y los gases de azufre me tienen bastante inquieto. La incertidumbre me mata, pero hoy esta doctora me ha abierto un poco más las puertas a la esperanza.